Si usted tiene una mínima experiencia en defensa personal habrá escuchado en infinidad de ocasiones el término distancia de seguridad. Desde la óptica de la defensa personal podría definirse la distancia de seguridad como aquella distancia en la que no puede existir una interacción física entre el asaltante y el asaltado, por encontrarse uno fuera del alcance del otro. La distancia de seguridad no es un invento de los instructores de artes marciales, si no una realidad natural del ser humano que toma especial relevancia en el mundo de la seguridad (incluso en el de la “seguridad vial”).
La distancia de seguridad no se circunscribe únicamente al ámbito de la agresión, si no que se trata de un área que se puede ver aparejado a la “comodidad” o al espacio vital de cada uno de nosotros. Imaginase usted entrando en un transporte público, un autobús por poner un ejemplo. Al enfilar el interior del vehículo, sus ojos se mueven a izquierda y derecha buscando un lugar donde sentarse. A la izquierda ve usted dos asientos, pero uno de ellos esta ocupado por un señor. A la derecha hay cuatro asientos, dos frente a frente, hay uno libre. Al menos 5 metros más atrás ve dos asientos libres que miran al frente. ¿Adivina usted en que asiento preferirá colocarse? ¿Sabe por qué? Porqué naturalmente tendemos a colocarnos en lugares donde un tercero no invada “nuestro espacio” o nos toque. Evidentemente habrá personas a las que no les importe sentarse en un lugar u otro, o sencillamente no hay otro lugar donde colocarse, pero si hay opción lo normal es no sentarse junto a otra persona. Es como el paradigma del sujeto que se acerca demasiado a la cara de otra persona para hablar con ella. Es una situación molesta, pues invade un espacio que en ese momento nos pertenece.
La distancia de seguridad es lo segundo que debería enseñarse en las academias de artes marciales, justo después del concepto de atención. Es tan importante la distancia de seguridad que sin una correcta observancia de la misma no servirán de nada todos los años de entrenamiento que tenga a sus espaldas.
Le propongo un experimento que deberá realizar con un compañero. Pónganse frente a frente a la distancia de uno de sus brazos. Mientras habla con su compañero lance usted un golpe con la palma de la mano al pecho de su compañero y espere a ver como reacciona este. Si usted ha realizado ese golpe o empujón con verdadera intención y velocidad, su compañero jamás podrá detenerlo. Y más aún, ninguna persona podría haberlo hecho. Piense en que habría pasado si en vez de haber sido una mano lo que hubiera impactado en su pecho, hubiera sido un cuchillo bien afilado. Ahora repita el experimento dando un par de pasos mas atrás alejándose de su compañero. Comprobará que el resultado es totalmente distinto y que su compañero, ahora si, tiene tiempo para defenderse. Esa es precisamente la distancia de seguridad.
La distancia de seguridad es un bien deseable para todos los practicantes de artes marciales, aunque hay que ser consciente de que su presencia no es siempre posible. En cuyo caso habrá que prestar un plus de atención para que la situación no se descontrole.
Es fácil imaginarse situaciones en las que no es posible mantener una distancia de seguridad como por ejemplo en:
● Un evento deportivo con gran público.
● Un viaje en transporte público.
● Un tránsito a pie por una calle concurrida.
● Una espera en la cola de un centro comercial.
● Un trayecto en ascensor.
● Etcétera.
Ahora bien, en caso de poder usarla ¿Cuál debería ser la distancia mínima con otra persona para que no pudiera hacerme daño? La respuesta es clara: depende.
Depende de varios factores, entre los que destacan:
1- Tu entrenamiento reactivo.
2- El hecho de que el agresor esta o no armado.
3- En caso de estar armado, que arma tiene.
4- Si tú vas armado.
5- El arma que tú posees.
No añadimos también la capacidad de reacción del agresor, por la sencilla razón de que la desconocemos. En este caso, entendemos que la velocidad de reacción del agresor es la máxima posible, con lo que no descuidaremos nunca la defensa.
Como simple generalidad, entiendo que una distancia de seguridad óptima para todo el mundo será:
a) de 2 metros si aparentemente no median armas de ningún tipo.
b) de 4 metros si aparece algún arma de filo.
c) de 6 metros si aparece algún objeto contundente.
d) de más de 6 metros respecto a armas de fuego.
¿Para que sirve la distancia de seguridad?
En primer lugar, sirve para no ser atacado a traición. Dos metros son suficientes para impedir que nos alcancen con un brazo o con una pierna, imposibilitando nuestra respuesta defensiva. Si a dos metros de distancia vemos como el agresor mueve una de sus manos al cinturón/pantalón/chaqueta es el momento adecuado para realizar nuestra táctica defensiva. En segundo lugar, la distancia de seguridad facilitará que podamos huir de un intento de agresión sin sufrir ningún daño.
El momento óptimo para ejecutar las técnicas de Krav Magá (ya sean de defensa personal o de simple huida táctica) es aquel que se produce antes de que el agresor haya sacado su arma o haya comenzado su ataque. Una vez que entra en escena un palo, un cuchillo o una pistola hay que ampliar la distancia de seguridad, y si esto no fuera posible, habría que optar por realizar alguna técnica de defensa personal entrenada con anterioridad. Bajo determinadas circunstancias eso tampoco sería conveniente, pues si el motivo del asalto es un simple robo, no vamos a jugarnos nuestra vida por un simple puñado de billetes.
LUCHO PARA PROTEGER MI VIDA NO PARA PONERLA EN RIESGO
Una pregunta que se presenta con frecuencia en los entrenamientos relativos al desenfunde rápido del agresor es la siguiente: ¿Y si la otra persona se lleva la mano al bolsillo o lo que va a sacar no es un arma? A lo que se respondería con la siguiente situación: Imagina que vas andando por un parque desierto a altas horas de la madrugada y un hombre aparece de la nada pidiéndote la hora. Ves como lleva la mano al bolsillo ¿y tú que piensas que sacará? ¿Un billete de 50 euros?
Esta claro que la situación anterior no es más que una situación extrema que ejemplifica lo que podría llegar a suceder. Creo que no es necesario señalar que todas estas situaciones deben ser estudiadas teniendo en cuenta las circunstancias que subyacen al hecho. Es decir, que si esta misma situación se produce en un centro comercial, a plena luz del día, delante de muchos testigos y por parte de una mujer que agarra de la mano a un niño, es “posible” que lo que va a sacar del bolsillo no sea un arma.
Sencillamente, sea usted realista y utilice su cabeza analizando cuidadosa aunque rápidamente la situación.
Autor: Miguel Ángel Gascón
Instructor de Krav Magá
Responsable del Departamento SDP Krav Maga de FeloyDa
www.defensivetactics.es
